Ahorrar puede ser la única forma de mantener independencia en la vejez

No es la primera vez que escribo sobre el trabajo en la vejez y la capacidad que tiene un adulto mayor para garantizarse independencia o calidad de vida después de años de esfuerzo y trabajo. Esta vez me motiva a hacerlo, el último estudio realizado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Cepal, llamado “Coyuntura laboral en América Latina y el Caribe”.

Este estudio arroja resultados que confirman que difícilmente la mayoría de las personas al llegar a la tercera edad, pueden sostener su nivel de vida con una pensión pública; a lo que se suma la discriminación al adulto mayor dentro grandes y pequeñas empresas.

“El trabajo por cuenta propio es la principal fuente de ingresos entre las personas mayores que siguen trabajando. Esto puede reflejar tanto la discriminación que obstaculiza el acceso a un empleo asalariado para personas mayores, como el deseo de trabajar de manera independiente en condiciones que permiten una mayor flexibilidad”, se explica en este estudio.

Pero además, según datos de ocho países de la región, en promedio un 57,7 % de las personas entre 65 y 69 años, y un 51,8 % de aquellos con más de 70 años de edad, no perciben una pensión de un sistema contributivo. Lo que, desde mi punto de vista, confirma que los próximos años no solo el sistema público de pensiones podría colapsar, también el resto de servicios de atención pública, si le sumamos el avance de la esperanza de vida.

¿Trabajar en la vejez es bueno o malo para la salud física y mental?

En este contexto, es importante revisar qué tiene de malo o qué de bueno, trabajar en la vejez. Definitivamente, yo siempre voy a apostar por una vida sana, activa, productiva hasta el final de nuestros días -sobre todo si cada vez viviremos más años- siempre que ese trabajo no sea bajo condiciones de maltrato.

Pero, a qué me refiero con maltrato: a un trabajo en condiciones de esfuerzo físico que exceda nuestras capacidades como adulto mayor, a un trabajo que no nos hace felices porque no tiene nada que ver con lo que nos apasiona hacer, y particularmente, a un trabajo que apenas nos permita sobrevivir por ingresos muy bajos.

Por otra parte, siempre voy a promover el trabajo, la actividad física, social, emocional y un entorno motivado para ser verdaderamente felices en la vejez, ahora más que sabemos que al llegar a los 70 años, nos puede quedar una vida entera por vivir, con el incremento de la esperanza de vida. Si vamos a vivir tanto más, mejor que seamos productivos.

Sistemas de ahorro: beneficios en vida e independencia en la vejez

Mi objetivo es convencer a las personas de que la mejor manera de asegurar una vejez estable, digna, llena de bienestar después de años de esfuerzo y arduo trabajo, es ahorrar. Invertir en su seguridad financiera y la de sus familias, a través de una póliza de seguros en vida que gana intereses y genera valores en efectivo.

Ya sea que toda tu vida seas un asalariado que en la vejez espera contar con un sistema público de pensiones cada vez más golpeado e inestable, o que seas un empresario independiente y próspero, pero en el dinero y el amor nada está escrito sobre piedra y la inestabilidad financiera tendrá siempre en un limbo ese futuro estable que merece todo adulto mayor, necesitarás algo más estable.

Ahorrar desde temprana edad, y hacerlo confiando en que obtendrás las mejores tasas del mundo, fascinantes beneficios del dólar estadounidense, protección contra la devaluación de la moneda, transferencia de capital y garantía de ingresos de por vida, es lo que realmente mereces al llegar a la vejez. ¡Búscalo!

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Escrito por Carlos Agudelo