Amor, comunicación, respeto y dinero: bases de la estabilidad familiar

Cuando formamos una familia generalmente comenzamos este proyecto con una persona a la que amamos y respetamos, con la que decidimos formar un hogar en el que por supuesto queremos que reine el amor, la alegría, la estabilidad emocional y la comunicación, la estabilidad familiar.

Cuando llegan los hijos, nuestras alegrías se multiplican y también las preocupaciones, queremos garantizarles una vida plena y llena de alegrías.

El desarrollo físico y emocional de nuestros hijos, sus capacidades, habilidades y potencialidades dependen -en gran medida- de esa estabilidad que logre todo el grupo familiar. Y aunque ciertamente, el amor y la comunicación abierta, cercana, son la base de una familia saludable, las finanzas y su planificación no dejan de ser fundamentales.

Históricamente el dinero y por supuesto, el ahorro, han sido temas recurrentes para quienes forman una familia, ya sea porque se organizan y hablan de esto para estar preparados ante cualquier contingencia o porque -por el contrario- no lo hacen, y es ahí cuando la comunicación y la armonía familiar se ve perturbada por el estrés y todas las emociones negativas que este puede provocar.

Por qué ahorrar puede ser un factor clave para la estabilidad familiar

En la actualidad, ahorrar y planificar nuestras finanzas se han convertido en temas prioritarios luego de ver cómo hasta en las economías más estables, las crisis tomaron por sorpresa tanto a inversionistas como a ciudadanos en general. Es así como, cada vez más actores clave de la sociedad consideran importantísimo que las personas asuman una cuota responsabilidad individual, en lo que tiene que ver con su estabilidad financiera.

Por esta razón, hoy más que nunca la estabilidad del hogar y que los hijos crezcan en las condiciones más favorables para ser exitosos en el futuro, va de la mano con la decisión de ser previsivos que pueda tener tanto el padre como la madre, o ambos.

El ahorro puede tener las mejores ventajas cuando de estabilidad familiar se trata, porque garantiza beneficios en vida, se extiende a quienes queramos, se adapta a nuestras necesidades, pero también a nuestras posibilidades reales de desembolso, y lo más importantes, se acumulan y -en el mejor de los casos- ganan intereses que garantizan tranquilidad a futuro.

Aquí te dejamos 5 razones por las que debes comenzar un ahorro

1.- Tranquilidad familiar

Ahorrar una parte de tus ingresos mensuales sin que esto signifique exceder tus capacidades, sino que por el contrario puedas ver cómo se multiplica gracias a la rentabilidad, puede ser la solución más segura a cualquier imprevisto futuro, sin causar traumas familiares.

2.- Alcanzar una meta que está fuera de tu alcance

Son muchos los planes que a veces dejamos de lado porque los gastos y compromisos diarios aumentan con las responsabilidades del hogar y los hijos; ahorrar nos puede permitir contar con ese dinero fuera de los gastos recurrentes para cumplir con ese sueño.

3.- Asegurar el futuro de tus hijos

Darles amor, comprensión, apoyo no solo es necesario mientras están pequeños y se desarrollan, nuestras responsabilidades como padres nunca terminan y además de verlos crecer sanos nos ocupamos de ofrecerles la oportunidad de ingresar a una buena universidad. El pago de una universidad puede ser una meta imposible para muchas familias, y algunas terminan recurriendo a créditos impagables, lo que sin dudas no tendrás que hacer si inviertes un plan de ahorros programado.

4.- Inestabilidad laboral

Los cambios económicos, políticos y sociales están a la orden del día y nada está totalmente garantizado ni para las empresas más grandes del mundo, así que la estabilidad laboral pende cada vez más de un hilo. Contar con un ahorro al cual recurrir en épocas de cambios, sin dudas será un soporte de estabilidad para todo el grupo familiar.

5.- La esperada jubilación

Brindar toda la estabilidad que puedas a tus hijos para que crezcan sanos, felices y éxitos será causa de una alegría imperturbable, a menos que -llegada la época dorada- no te hayas preparado para la pérdida de condiciones físicas y emocionales que mermen tu independencia y a la que podría sumar, los problemas financieros. Convertirte en una carga para tus hijos después de luchar tanto por su desarrollo y felicidad, es algo que seguro no quieres vivir.

 

Escrito por Carlos Agudelo