Por qué la rutina es la peor enemiga de un cerebro activo y una vejez sana

Alimentarse saludablemente, realizar ejercicios, mantener una vida social activa, incluso ir al médico con mayor frecuencia, son algunas de las recomendaciones que todos ofrecen para alcanzar una vejez sana, pero cuántos están haciendo lo que deben por llegar a viejos con el cerebro activo, esa es la reflexión a la que invitamos hoy con este post.

Seguramente eres de los que asocias vejez a deterioro, caminar más lento, doblar la espalda, arrugas, canas, calvicie y todo lo que tiene que ver con apariencias. Pero cuántas de las enfermedades que afectan tu cerebro cuando llegas a la tercera edad conoces, qué has leído sobre ellas y de cómo prevenirlas; seguro que muy poco, porque lo que nos preocupa es la apariencia, y muy tarde entendemos que lo más doloroso de la vejez puede ser perder la independencia.

El cerebro es todo lo que somos: nuestros pensamientos, nuestro lenguaje, nuestros gustos, nuestras acciones. Y si bien hay condicionamientos definitivos (el entorno, la genética), es posible entrenarse cognitivamente para desarrollar distintas habilidades, desde la memoria hasta la concentración, incluida la creatividad. Podemos entonces imaginar al cerebro como un músculo al que debemos entrenar para alargar su vida.

Para ello los neurólogos más prestigiosos del mundo recomiendan diversificar los estímulos y tener buenos hábitos que permiten reducir el riesgo de deterioro cognitivo. Desafiar la mente todos los días. Los rompecabezas, palabras cruzadas, crucigramas y juegos de mesa sirven y mucho. También actividades intelectuales como aprender un idioma, tocar un instrumento u organizar una visita a un museo o una salida al cine.

Consejos para evitar el envejecimiento y mantener el cerebro activo

Según un estudio publicado recientemente en la Harvard Women’s Health Watch, revista de la Universidad de Harvard especializada en la salud de la mujer, las actividades cotidianas en las que se ven implicadas nuestras emociones y sentidos pueden ser tan beneficiosas para el cerebro como los programas y ejercicios de trabajo mental que están específicamente diseñados para este fin.

Cuidar un perro

En un estudio de 2011 realizado en Italia, se analizó la actividad cerebral de mujeres de 80 años. Las que pasaron 90 minutos a la semana interactuando con un perro -saliendo a pasear, acariciándolo o jugando con él- obtuvieron resultados más altos en las pruebas mentales que las que no se relacionaron con estos animales.

Colorear

En 2015, un estudio alemán señaló que la creación activa de arte mejora la percepción espacial. Para comprobarlo, se reunió a un grupo de sexagenarios durante diez semanas, que se dividió en dos grupos. Los integrantes de un grupo recibieron clases de pintura, dibujo y escultura, mientras que el otro visitó museos y analizó las obras de arte.

Después, ambos grupos se sometieron a una resonancia magnética y a varias pruebas de agilidad. Los integrantes del grupo que se habían dedicado a colorear y crear arte experimentaron mayor actividad en el cerebro y una mejora del razonamiento espacial.

Jugar con niños

Para demostrar los beneficios de esta actividad para el cerebro, se recurrió a un informe publicado en 2014 por la Women’s Healthy Aging Project, una revista de la universidad de Melbourne. En dicho estudio se evaluó a 186 mujeres a través de varias pruebas.

Aquellas que pasaban un día a la semana con un nieto tuvieron los resultados más altos en la mayoría de pruebas. Sin embargo, el mismo informe reflejó que el cuidado excesivo de niños producía el efecto contrario, ya que aumentaba el nivel de estrés.

 

Fuente: El Herlado