Cuidado con creer en recetas mágicas para el ahorro

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Tal vez no desde pequeños, o quizás no con la misma frecuencia, pues dependerá del país dónde residamos, pero lo cierto es que -en mayor o menor medida- todos hemos leído y hablado sobre finanzas personales y con el tema, de la necesidad de ahorrar y sus fórmulas mágicas.

Hoy me topé con un post en Internet, escrito por Johan Lanzagorta, y coincido con él en la importancia de aclarar que no hay una receta para el ahorro, más que el análisis muy personal de tus finanzas. Saber qué quieres alcanzar, en cuánto tiempo y hacia dónde te diriges, es decir, cuáles son tus metas, es prioritario para asignar un porcentaje y un tiempo a tu planificación financiera.

Lanzagorta asegura que aunque existen principios básicos que son importantes conocer, los mismos deben ser aplicados a nuestra situación particular y deben adaptarse a nuestros objetivos y necesidades.

Por otra parte, estoy convencido que en materia de ahorro no hay edad  fija para iniciar pero sí algunas recomendaciones temporales importantes de considerar; y es que deberías comenzar desde joven (30 años por ejemplo) si ahorras para tu retiro, ya que requerirás tiempo para ver una mejor ganancia; o si ahorras para la educación universitaria de tus hijos, pues más rápido de los que crees estarán decidiendo a dónde irán a estudiar.

Pero comparto con este experto en finanzas que cito, en que el dinero es un medio para alcanzar nuestros objetivos de vida, para lograr aquello que es más importante para nosotros, así que insisto, dependerá de lo que quieres en la vida o con tu vida.

 

Aquí lo más importante es saber que no hay fórmulas mágicas

Si uno trata de hacerles caso y trata de hacer un presupuesto que se ajuste a esos números arbitrarios, lo más probable es que uno se sienta mal de no poder lograrlo. Es una de las razones por las cuales la gente no hace un plan de gastos que, como hemos hablado, es sumamente importante para tomar el control de nuestro dinero.

Así como éste, hay muchas otras generalizaciones establecidas que a veces la gente quiere seguir ciegamente como, por ejemplo, el presupuesto 50/20/30.

La idea detrás de él no es mala: se trata de destinar la mitad de nuestro dinero a gastos esenciales, 20% a nuestras prioridades (por ejemplo, ahorro para el retiro, fondo para emergencias) y 30% restante para decisiones con respecto a nuestro estilo de vida. Hay toda una filosofía detrás de esta regla, la cual es interesante conocer.

Pero, ¿qué pasa si uno tiene una hipoteca y se gasta 30% de su ingreso sólo en este rubro? Eso es un gasto esencial (no podemos dejar de pagarla). La presencia de ese crédito implicaría que queda muy poco espacio para los demás gastos imprescindibles, como la comida, los servicios o los gastos de transporte.

Hablar de 20% para las prioridades suena muy bien, pero si el ingreso familiar es muy limitado, como sucede en México, o si las personas tienen deudas con tarjetas de crédito (que disminuyen la capacidad de ahorro), seguramente será imposible destinar este porcentaje.

Por ello, cuando leas reglas que impliquen generalizaciones sobre finanzas personales, ten mucho cuidado y utiliza tu criterio. En muchos artículos ni siquiera se nos explica por qué, simplemente se dice “los expertos recomiendan gastar entre 5 y 10% de tu ingreso en diversiones”. ¿Por qué ese porcentaje y no otro?

Fuente: El Economista