La empatía sin límites puede ser negativa dentro de la empresa

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La empatía también destacada como una capacidad fundamental de liderazgo, una que ayuda a influir sobre los demás miembros de una organización, adelantarse a las preocupaciones de los accionistas, interactuar con los seguidores de redes sociales e incluso celebrar mejores reuniones.

Sin embargo, investigaciones recientes -según – sugieren que todo este entusiasmo podría ser exagerado. Aunque la empatía es esencial para liderar y organizar el trabajo de otras personas –sin ella se toman decisiones desastrosas y se renuncia a los beneficios que acabo de describir–, evitar reconocer sus límites también puede perjudicar el desempeño individual y colectivo.

De la misma forma que las tareas mentales más complejas, como mantener diferentes tipos de información en mente al mismo tiempo o mantenerse concentrado en un entorno bullicioso, la empatía merma nuestros recursos mentales. Así que los trabajos que requieren una empatía continua pueden dar paso a la “fatiga por compasión”, una incapacidad aguda de empatizar causada por el estés, y el desgaste, una versión gradual y crónica de este fenómeno.

La exigencia de empatía es implacable también en otros sectores. Día tras día, los gestores necesitan motivar a los trabajadores del conocimiento al intentar entender sus experiencias y perspectivas futuros para ayudarlos a encontrar el significado personal de su trabajo.

Los profesionales de atención al cliente deben aplacar continuamente las inquietudes de clientes angustiados. La empatía es agotadora en cualquier entorno o posición en la que suponga el componente principal del trabajo.

Ser empático en el trabajo puede restarte empatía para tu familia

Tenga en cuenta este estudio: los investigadores estudiaron las concesiones relacionadas con comportamientos empáticos en el trabajo y en el hogar tras encuestar a 844 trabajadores de diferentes sectores, incluidos peluqueros, bomberos y profesionales de las telecomunicaciones.

Las personas que aseguraban “dedicar tiempo para escuchar los problemas y preocupaciones del resto” y ayudar a “personas con un exceso de trabajo” se sentían menos capaces de conectar con sus familias; se sentían extenuados emocionalmente y abrumados por las demandas relacionadas con el trabajo.

Aunque este estudio representa un caso extremo, los mismos principios pueden encontrarse en las empresas. La compasión por los trabajadores y colegas de una compañía puede producir respuestas agresivas a los demás. Con más frecuencia, las personas más próximas simplemente carecen de interés por empatizar con “los de fuera”, lo que puede provocar que se ignoren oportunidades para una colaboración de provechoso entre departamentos, líneas e incluso empresas.

Ser empático puede mermar la ética en el trabajo

Por último, la empatía puede provocar lapsus en el juicio ético. Lo hemos visto en parte en el estudio sobre terroristas. En muchos casos, sin embargo, el problema no nace de una agresión hacia personas ajenas, sino más bien de una lealtad extrema a los cercanos.

Al esforzarse y concentrarse para intentar ver y sentir las cosas del mismo modo que las personas con las que mantenemos una relación cercana, también podemos adoptar sus intereses como propios. Esto nos puede predisponer más a perdonar las transgresiones de otros o a comportarnos mal nosotros mismos.

Múltiples estudios de ciencias de la conducta y sobre la toma de decisiones demuestran que las personas están más predispuestas a hacer trampas cuando éstas beneficien a otra persona. En varios entornos, con beneficios que varían desde la situación económica hasta la reputación personal, las personas utilizan ese supuesto altruismo para racionalizar su deshonestidad.

La situación empeora si empatizan con las dificultades de otra persona o se internaliza el dolor de alguien que ha sido tratado de manera injusta. En estos casos, las personas tienen más probabilidades aún de mentir o engañar para beneficiar a otra persona.

 

Fuente: Hbr.es