Si evita que el estrés laboral lo domine podría tener éxito

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En las últimas décadas los cambios sociales y económicos han sido realmente significativos. En el caso de la economía, una ola de cambios demográficos, políticos y sobre todo, la evolución de las tecnologías, dieron inicio a una nueva Era para la humanidad, en la que el Hombre continúa buscando bienestar y el estrés laboral se ha convertido en un poderoso enemigo.

Y aunque el motor de estos cambios además de la búsqueda incesante de poder, está en el bien común y la prolongación de la vida, extrañamente las personas se han visto inmersas en una suerte de arremetida de lo avances contra su estabilidad física y sicológica. Hoy más que antes, el estrés laboral afecta a millones en el mundo deteriorando su calidad de vida.

El estrés laboral es alimentado por un mercado global que aumenta la competitividad entre empresas y demanda cambios constantes a lo interno de estas, afectando a las personas que están dentro; cambios demográficos que nos hacen competir entre generaciones, enfrentando experiencia contra nuevas habilidades tecnológicas; y la inestabilidad social y económica que hace que nos preocupemos y dediquemos gran parte de nuestros esfuerzos a buscar una seguridad financiera que nos deja sin vida social o familiar.

¿Qué podemos hacer con esto para evitar el estrés laboral?

Para comenzar a cambiar la forma en la que manejamos el estrés y desarrollamos la destreza de recuperación, existen muchas cosas que podemos hacer ahora mismo.

Cambiar lo que pensamos sobre el estrés laboral

La manera en la que percibimos el estrés puede ser muy importante para tratarlo, tanto como la cantidad de estrés que experimentamos. Unos investigadores de la Universidad de Buffalo (EE.UU.) descubrieron que los factores del estrés, grandes y pequeños, nos ayudan a desarrollar las habilidades para enfrentarnos a otras circunstancias agobiantes o estresantes en el futuro.

Un estudio de Harvard de 2013 también reveló que cuando los investigadores les dijeron a los participantes que los síntomas fisiológicos del estrés los preparaban para sobrellevarlos, consiguieron reducir su ansiedad y se volvieron más seguros en situaciones difíciles, pensando que su respuesta al estrés era útil. Como resultado, sus corazones y vasos sanguíneos actuaron de la misma manera que en momentos de intensa felicidad.

Cambie su enfoque y, en lugar de intentar eliminar las presiones cotidianas, trate de modificar su percepción de ellas. Podría preguntarse: “¿Cómo usaré esta energía creada al estresarme por este nuevo trabajo para prepararme mejor?” o “¿Qué puedo aprender del estrés debido a mi carga de trabajo en aumento para que me ayudará a priorizar mejor mi tiempo?”

Dicho esto, es posible tener demasiado estrés. Preste atención a las primeras señales de advertencia de que podría estar quemándose ya sea un dolor de espalda, de cabeza, noches sin dormir, mal temperamento o más dependencia de “hábitos reconfortantes” como beber alcohol o comer en exceso. Familiarícese con sus propios signos de

Crear una relación saludable con el control

Resulta esencial nuestra capacidad de distinguir entre lo que podemos controlar y lo que no. Cuando se sienta desbordado, es fácil asumir que no puede cambiar la situación. Una investigación de la Universidad de Capetown y el programa de MBA de Ashridge en el Reino Unido revelaron que los estudiantes de negocios que creen que su éxito es principalmente su responsabilidad, tienden a apropiarse demasiado de los acontecimientos en el mundo externo y, al hacerlo, se estresan de forma significativa.

Existen cosas que siempre estarán fuera de nuestro control: el comportamiento de otras personas, el clima, la crisis financiera o simplemente pasar por un mal momento. Pregúntese: “¿Estoy lo suficientemente cerca de las causas que provocan el estrés y de la toma de decisiones en estas circunstancias? ¿Tengo las habilidades, la información, los recursos o las relaciones que me permiten cambiar algo o influir en esta situación?”. Anote, mentalmente o por escrito, lo que depende de usted y lo que no.

Para lo que no puede controlar, tenga en cuenta que usted sí tiene la capacidad de elegir cómo interpretarlo o bordearlo. También puede planificar y ser previsivo, pensar en el futuro no necesariamente es ser un soñador, así como tampoco creemos que el futuro esté escrito, así que analice bien sus decisiones y su manera de afrontarlas porque eso es lo que define su vida.

 

Fuente: Harvard Business Review