¿Tiene que ver la eterna juventud con la apariencia física o con la felicidad?

La eterna juventud tiene que ver con la felicidad y no con el físico

Si hay un tema del que nos encanta hablar en Global Alliance, es el de la vejez y cómo alcanzarla con salud y con la mayor suma de bienestar posible. Por supuesto que también nos hemos preguntado cómo alcanzar la eterna juventud y si esta tiene que ver con la apariencia física, o con algo más sicológico.

Son muchos los estudios científicos de centros de investigación reconocidos que hablan desde hace un tiempo de la importancia que tiene una buena condición mental y anímica, para que el adulto mayor cuente realmente con bienestar.

Sin duda, que hay miles de consejos de todo cuánto debemos hacer y no hacer en cuanto a hábitos de vida y alimentación, que de seguir al pie de la letra aumentarían en gran medida nuestra probabilidad de tener una vejez sana.

Sin embargo, la mayoría de las personas –indistintamente de la edad que tengan- necesitan mucho más que una lista de consejos a seguir para no llegar a viejo en condiciones desfavorables, necesitan motivación. Es aquí donde en los últimos años las ciencias sociales han puesto sus ojos.

Se trata del entorno familiar, social e incluso el espacio intrapersonal del adulto mayor y sus óptimas condiciones para asumir la vejez con una actitud más positiva, incluso antes de llegar a ella. Se trata de que la eterna juventud puede estar en la felicidad que alcancemos y no en las arrugas que evitemos.

Sí, es solo antes de llegar a la vejez que se npuede hacer la mayor parte de los tratamientos preventivos o tomar las acciones que realmente nos ayudarán a vivir en paz y felizmente, hasta el último día de nuestra vida.

Realzar el valor de la vejez en los más pequeños puede cambiar nuestra forma de enfrentarla

Históricamente hemos ido en busca de las cosas que nos proporcionan bienestar; la humanidad ha estado en una constante carrera por la supervivencia y por la calidad de vida, y asociada es esta última siempre ha estado la apariencia.

Se ha creído que mientras mejor te vez o te muestras físicamente, más bienestar has alcanzado. Sin embargo, son muchas las pruebas de que no todo es físico y que la salud y el bienestar son un tema más integral.

Mucho de lo que viven hoy nuestros adultos mayores tiene que ver con el temor que sienten al rechazo por estar viejos, descontinuados, estancados o cualquier otro calificativo negativo que suele utilizar quien decide simplemente excluir a quienes alcanzan la tercera edad.

Un cambio sustancial en esta idea es ahora más urgente considerando el gran aumento en la esperanza de vida y todos los problemas financieros que puede acarrear a la sociedad tener cada vez más adultos improductivos o incluso enfermos y excluídos.

Si cada vez más adultos asumimos la vejez como una etapa que no tiene por qué alejarnos de la vida social, productiva e incluso de entretenimiento que llevamos cuando jóvenes, las estructuras pueden ir adaptándose y lograr un cambio recíproco hará que la felicidad en la vejez sea una realidad.

Pero incluso si cambiar la mentalidad de un adulto es definitivamente una tarea titánica, no es así en el caso de nuestros niños, a quienes debemos preparar para el éxito –es lo que siempre buscamos para ellos- y no hay mejor forma que enseñándoles que a aprovechar la vida va más allá de la juventud.

Las ventajas de ser viejo que no tendrán nunca los jóvenes

1.- Pasarán muchos años de vida para que podamos conocer bien nuestros sentimientos, emociones, saber de qué somos capaces y hasta dónde estamos dispuestos a llegar por algo. Es así que solo en la vejez habremos vivido lo suficiente para disfrutar las mieles de lo logrado, andar con la calma que nos proporciona conocernos y pisar fuerte y con la seguridad de la experiencia para resolver lo que se nos presente.

2.- A diferencia de lo que muchos suelen pensar, la edad no es limitante suficiente para que una persona adulta siga rindiendo al máximo de sus capacidades intelectuales (La neuronas se ejercitan como cualquier músculo) incluso con mayor rendimiento que cualquier joven, considerando la cantidad de información que almacena su cerebro y la experiencia para manejar sus emociones y usar lo que sabe en beneficio propio o de equipo.

3.- Un adulto mayor se conoce, ha alcanzado metas propias, disfruta sus resultados y vive con la satisfacción de lo hecho. No está en una carrera por alcanzar sino más bien por enseñar, colaborar, transmitir por lo que son perfectos aliados leales y comprometidos.

4.- Si comenzamos a cuidar nuestra salud, nuestros hábitos desde jóvenes, invertimos en nuestra formación, nos desarrollamos y crecemos personal y profesionalmente lo suficiente para alcanzar independencia, y sobre todo si ahorramos desde jóvenes para garantizarnos una vejez estable, esta será la verdadera edad para disfrutar sin complejos, obligaciones, estereotipos y mucho menos inseguriades.

 

Escrito por Carlos Agudelo