Pensionistas tendrán que prepararse para cambios en aportaciones e ingresos

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Los sistemas de pensiones siguen un camino de caos irremediable de no aplicarse cambios significativos; cambios que en la práctica no evitarán de todas formas afectaciones en el nivel de vida de los pensionistas, quienes deberán -en un futuro no muy lejano- pensar en otra fuente de sustento.

En un reciente análisis sobre las pensiones españolas titulado Retos más allá de la sostenibilidad financiera, el Fondo Monetario Internacional (FMI) esboza un camino para reformar el sistema. Y aunque está hecho en función de la realidad española, sus recomendaciones e hipótesis pueden sugerir lo que sucederá en otros países.

El informe aborda las variables que condicionan las cuentas de la Seguridad Social: el número de jubilados que se prevé, el de trabajadores, la inmigración, las contribuciones o la generosidad con los pensionistas, y aseguran “hay que tocar muchos elementos y hacer reformas a profundidad para garantizar sostenibilidad”.

El informe presenta una reducción de las pensiones con respecto al salario medio. “Una pensión pública no está destinada a cubrir el ingreso completo que el jubilado necesitaría para retirarse. Si existe tal expectativa, debe dejarse claro que no se puede cumplir”, subraya el informe por lo que pide al Gobierno que se establezcan planes complementarios.

FMI define tres escenarios posibles para mantener pensionistas

Uno parte de la premisa de que se mantiene la generosidad actual: ahora mismo la pensión media representa casi el 50% del salario medio. Para preservar este estatus, según las estimaciones del Fondo, los cotizantes pasarían de contribuir el 21% del salario hasta el 47,8% en 2050. Y el gasto en pensiones se situaría en el 22% del PIB, el doble que el actual.

En el segundo escenario, el FMI congela las aportaciones en los niveles en los que están ahora. La cotización y el gasto sobre PIB quedan igual. Pero en este supuesto la generosidad del sistema se desploma durante los próximos 30 años, y la relación entre pensión y sueldo medio se recorta más de la mitad hasta el 22,6%. En opinión del Fondo, ninguno de los dos escenarios es aceptable.

En una tercera hipótesis, el gasto sobre PIB se situaría en el 12,9% y la contribución por cotizaciones subiría al 27,3% del salario, una cota muy elevada. Los ingresos tendrían que aumentar, elevando el tope de las contribuciones máximas al tiempo que se deja igual el tope de la pensión máxima.

Es decir, los que más ganan aportarían más pero no recibirían más, penalizando la contributividad, admite el FMI. Además, haría falta que llegasen unos 5,5 millones de inmigrantes, un 12% de la población actual y una proporción similar a la que se recibió entre 2000 y 2007. Y la tasa de personas trabajando tendría que escalar del 59,7% hasta el 79%, un hito muy exigente y más difícil de conseguir si suben las cotizaciones.

FMI recomienda fondos privados para sostener a pensionistas

Aun en los escenarios descritos en el informe del FMI, en España la pensión acabaría en el 35% del salario. Y eso a juicio del FMI tampoco se antoja aceptable. De ahí que considere que además haga falta ahorrar en torno a un 5% del salario anual. Lo que parece difícil con sueldos bajos.

Por eso, el Fondo recomienda al Gobierno la alternativa de “enrolar automáticamente a los trabajadores en un segundo pilar privado respaldado por el Estado”. También sugiere, como otra opción, planes de empresa privados que engorden el ahorro tomando una parte de los futuros aumentos salariales.

El informe recoge que si la productividad y el salario medio suben, las pensiones serían más altas que las actuales en euros. Por ejemplo: en Alemania la pensión tiene una relación con el salario medio peor que en España, pero las prestaciones son más altas y dan para más.

Aun así, la pobreza es un concepto relativo, medido en comparación a la renta media. Y el Fondo concluye que para mantener un cierto poder adquisitivo los futuros pensionistas tendrán que prepararse.

 

Fuente: El País