Hay razones para creer que el dinero sí compra la felicidad

Placer, satisfacción, actitud positiva, motivación, entusiasmo, energía y bondad son algunas de las características más fáciles de identificar en las personas que se sienten felices. Según las definiciones más literales, la felicidad es un estado de ánimo relacionado con la satisfacción y por eso cada vez hay más razones para creer que el dinero sí compra la felicidad.

Pero, ¿Por qué es tan importante buscar explicaciones a la felicidad y sobre todo lograrla? Porque hoy no quedan dudas de que una persona feliz no solo es más saludable, sino que es más creativa, más comprometida y por supuesto más productiva, lo que –finalmente como un todo- potencia el desarrollo de las sociedades y de la humanidad, y porque garantiza bienestar social.

Ahora, aunque el psiquiatra Robert Waldinger, actual director del Estudio de Desarrollo de Adultos de Harvard más largo de la vida adulta en la historia, asegura que los resultados arrojaron que son las buenas relaciones las que nos hacen más felices y saludables. La clave de lo que planteo sobre el dinero está en responder ¿cuáles son las condiciones en las que deben desarrollarse las personas para lograr buenas relaciones?

El mismo psiquiatra al describir al grupo estudiado habla de marcadas diferencias entre dos grandes grupos: un primer grupo que empezó el estudio en 1938 cuando eran estudiantes de segundo año en la Universidad de Harvard. El segundo grupo eran chicos de los barrios más pobres de Boston, chicos elegidos para el estudio específicamente porque provenían de las familias con más problemas y más desfavorecidas en el Boston de los años 1930. La mayoría vivía hacinada, sin agua corriente, sin agua caliente.

La razón más esclarecedora sobre la importancia del dinero la encontré en esta cita del Waldinger cuando se le pregunta sobre los hombres del estudio: “Muchos de los hombres de Boston nos preguntan: ¿Por qué quieren seguir estudiándome? Mi vida no es tan interesante. Los hombres de Harvard nunca hacen esa pregunta”. ¿Será porque los primeros no lograron hacer nada importante o trascendente con sus vidas que les permitiera mejores relaciones?

Aunque el dinero sí compra la felicidad no todos la saben guardar

Ashley Whillians, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard publicó los resultados de un estudio en el que concluye que aunque literalmente no puedes comprar felicidad, sí puedes comprar tiempo para hacer las cosas que te proporcionen satisfacción, placer y que –en consonancia con el estudio de Waldinger- te permiten cultivar buenas relaciones para ser feliz.

“Sentimos que no tenemos suficiente tiempo para hacer todo lo que queremos. Eso nos hace sentir impotentes” dice el profesor Ashley V. Whillans, que estudia como la gente gestiona la dicotomía entre dinero y tiempo. “Sabemos que comprar buenas experiencias -como ir al cine- es un buen predictor de felicidad diaria”. Los resultados de este estudio demuestran la importancia del dinero para contar con tiempo y acceso a determinados predictores de felicidad.

A la pregunta de cómo se compra tiempo, la respuesta es pagando para que otro haga gran cantidad de tareas ineludibles que tenemos que hacer para sobrevivir, individual y familiarmente. La mayoría de las personas hoy trabajan más de 10 horas diarias –incluyendo fines de semana- o al menos es el total de horas que invierten para ir, trabajar y regresar a casa.

El tiempo es un predictor de felicidad

Si como dice Tal Ben Shahar, profesor de sicología positiva de la Universidad de Harvard a quien frecuentemente citamos para hablar de felicidad, esta se encuentra justo entre el placer y el sentido, entonces las personas necesitan estar comprometidos con las actividades que realizan tanto en el trabajo como en su vida familiar y social porque estas son significativas y placenteras.

Lo que implica que si eso no es posible la felicidad se aleja de sus días. Por eso, el mismo profesor habla de la importancia de asegurarse como mínimo una o dos horas diarias de actividades que le provean placer y significado para mejorar su salud física y mental, desde la emocionalidad positiva.

Es claro que la felicidad no se compra en el súper como se compra comida, por eso tienen razón quienes dicen que el dinero no compra la felicidad. Pero ahora espero que tenga claro que no hay ninguna posibilidad de ser felices si no tenemos tiempo y dinero para disfrutar junto a otras personas del entorno, en actividades, comidas, adquirir cosas que nos proporcionan confort; invertir tiempo y dinero en una nueva meta, un nuevo estudio, cumplir un sueño, viajar; tiempo y dinero para descansar.

 

Escrito por Carlos Agudelo