Juventud productiva: vejez segura

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Desde muy pequeños hemos aprendido a vivir el aquí y el ahora; quizás de manera explícita no se nos inculcó en casa, pero al final fuimos influenciados por el estilo de vida de nuestros padres en un tiempo cuando las condiciones y facilidades económicas, tanto nacionales como internacionales, eran prósperas; el contexto económico/financiero mundial ha cambiado, pero nosotros no: seguimos pensando igual, tanto que nos empezamos a preocupar por la vejez cuando pasamos los cuarenta y dele, así le pasa a muchos conocidos.

“Vive de tus padres hasta que puedas vivir de tus hijos” una frase conocida para algunos que un amigo -que por cierto vive de negocios familiares- siempre me repite; pero no todos tienen la misma suerte que él. La mayoría de las personas cuando envejecen y no han construido su futuro de manera inteligente terminan pasándola no tan cómodos (¿Cómo soñaban? No sé…) y mucho menos dándole calidad de vida a los suyos. 

Cuando inicié mi carrera en este tema de la seguridad financiera tenía muy poca conciencia de ello, porque también nuestra educación formal nos da muy pocas luces al respecto. Caer en cuenta de la importancia de garantizar un retiro cómodo, placentero y de manera planificada, en una edad temprana -esa etapa cuando te dicen estás en los años de mayor productividad- vale más que cualquier carrera universitaria.

 

Trabajar más y ahorrar más para poder vivir mejor

No exagero con lo anterior, sobre todo porque análisis y reportes del Banco Mundial (BM) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) destacan que dentro del sistema de seguridad social en Latinoamérica solo están incluidos alrededor de 30 millones de los casi 60 millones de hombres y mujeres en edades de retiro, un 50% está desamparado ¡Ojo! Lo que no quiere decir que los “beneficiados” tengan la adultez resuelta, porque hay sistemas de jubilación y pensiones que son muy precarios. El caso de Venezuela -por ejemplo- donde un beneficio social como éste actualmente no representa más del 10% de la cesta básica alimentaria.

El bienestar en esa etapa cuando debemos descansar y celebrar por lo vivido dependerá de nuestra decisión ¡Temprana! de ahorrar para ello, pero ahorrar -de manera inteligente- con instrumentos que realmente generen beneficios económicos que no se vayan consumiendo con la pérdida de valor del dinero ganado durante largos años de trabajo.

Leía recientemente un artículo del diario venezolano Panorama, titulado “Jubilación: Una paradoja latinoamericana”, unas declaraciones de Michele Gragnolati, especialista en Desarrollo Humano del BM, hoy -a diferencia de años atrás- necesitamos trabajar más y ahorrar más para poder vivir mejor durante y después de esa “etapa productiva” a la que me refería.

“Depende mucho de cuánto ahorraron. Si antes vivías hasta los 70 y te jubilabas a los 58, tenías 12 años de jubilación. Hoy en día la esperanza de vida es más alta, y si vives hasta los 80 necesitas trabajar más”, dijo.

 

Decisiones y acciones anticipadas

Por ello es necesario tomar las acciones preventivas para asegurar nuestro futuro y no dejarlo en manos de terceros: hijos, hermanos, pareja, otros familiares e incluso el propio Gobierno. Existen diversas opciones financieras para lograr una independencia económica en nuestra etapa de vejez, si no las conoces: hablemos; si ya sabes de algunas opciones pero aún no te has decidido: hablemos, y luego compara; si ya tomaste una decisión ¡Te felicito!

 

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