¿Crees que por no pensar en la vejez no serás viejo?

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Si hay algo que nos inspira alegría, fuerza, vitalidad, entusiasmo –por mencionar algunas cualidades positivas- es la juventud. Si hay algo que quieren todos los seres humanos es reunir todas esas cualidades de la juventud y mantenerlas; aunque pasen los años y con ellos llegue la vejez.

Desde que me dedico al tema financiero y a promover el ahorro programado para ayudar a las personas a mantener su bienestar y el de sus familias, ha sido mucha la información que he obtenido sobre la vejez; y cómo esta es asumida por las personas.

Una de las cosas que me ha impulsado a buscar esta información, es la falta de conciencia en jóvenes y adultos. Estos no conocen la importancia de llegar a esta etapa de la vida con las mejores condiciones, tanto en temas de salud como en materia financieros.

Y me sorprende porque existen infinidad de estudios que demuestran que ambas áreas –salud y dinero- son fundamentales para contar con calidad de vida en la etapa más adulta del Hombre. Todo dependerá de la prevención, de lo que se haga desde la más temprana edad.

Sin embargo, siempre nos encontramos con una extraña negación de ese futuro que nos espera, y parece que algunos creen que no pensar en la vejez los aleja de ella.

Por tanto, es común que las personas pensemos que estamos muy jóvenes para hablar del retiro, que aún hay mucho tiempo para pensar en ahorrar, que la vida es una sola y hay que vivirla. Es decir, gastar y no cuidar nuestra salud porque aún no tenemos dolencias. Nada más alejado de la realidad y dañino para nuestro futuro.

Condición de vida en la vejez es una decisión 

La vejez está asociada indiscutiblemente a la perdida de condiciones físicas, no solo nuestra apariencia se deteriora, sino nuestras posibilidades de manejarnos de manera independiente.

Una cantidad importante de procesos biológicos y psicosociales nos llenan de cambios que nos hacen sentir desesperanzados; perdemos presencia e influencia en espacios sociales. Así lo aseguran especialistas del área luego de realizar varios estudios.

También aseguran que todo lo anterior –aunque cierto y muy probable- puede ser contrarrestado y que se puede llegar a la vejez de manera sana y digna.

Uno de ellos, el primer estudio longitudinal de la Duke University (realizado en 1969), extraído del portal psiconet.com, señalaba una serie de factores de riesgo de mortalidad, ordenados de mayor a menor. Estos son: abaquismo, bajo coeficiente intelectual, poca educación, situación financiera deficiente, insatisfacción en el trabajo y relación sexual poco frecuente en el hombre e insatisfactoria en la mujer.

Luego, Ursula Lehr en una investigación publicada en 1994, dijo en relación con la actividad física, que es uno de los requisitos más importantes para lograr una Vejez gratificante por los logros en el ámbito físico. Esta provee fortalecimiento del sistema muscular, aumento de la flexibilidad, entrenamiento de la coordinación, mejora de la rapidez psicomotriz y de la resistencia.

También por los logros relativos al bienestar psíquico: mejora de la sensación subjetiva de bienestar y de las capacidades de aprendizaje y memoria, aumento de la autoestima y de la capacidad de relación y contacto social.

Asimismo, con relación a la actividad mental, considera que la mayoría de los estudios longitudinales – en los que se investiga al mismo grupo de personas por varios años- han llegado a la conclusión de que las personas mentalmente más activas, son más sanas.

Los individuos con un Coeficiente Intelectual más alto, con una mayor gama de intereses, una más amplia perspectiva de futuro y un mayor número de contactos sociales, llegan a la vejez con una sensación más profunda de bienestar psicofísico.

De forma específica, Lehr cree que la reducción de la actividad mental puede acelerar el proceso de envejecimiento.

4 razones por las que usted no ahorra para la vejez

1.- En ocasiones la falta de conocimiento en materia financiera desencadena una serie de decisiones equivocadas que afectan nuestro bolsillo y no nos permiten ahorrar o invertir.

2.- Considerando que el ahorro es esa cantidad de dinero que depositamos en algún lugar después de pagar deudas y cubrir necesidades básicas, en una economía inflacionaria donde el presupuesto es cada vez más deficitario, difícilmente podríamos ahorrar sin la asesoría adecuada.

3.- Desconocemos las múltiples oportunidades de ahorro programado que ofrece hoy el mercado y creemos que todas son exageradamente costosas. Es común escuchar como argumento para no planificar nuestras finanzas, que el presupuesto jamás alcanzará para invertir en un plan de ahorros programado.

4.- Caer en una suerte de zona de confort financiera. Sin darnos cuenta, cubrir necesidades básicas y pagar el colegio de los hijos se ha convertido en una suerte de falso bienestar. Nos olvidamos de los beneficios de unas vacaciones, de actividades adicionales para nuestros hijos, incluso de actividades e inversiones necesarias como las relacionadas a temas de salud, y aprendemos a vivir con eso perdiendo calidad de vida.

La estabilidad familiar, el futuro de nuestros hijos, la atención oportuna de emergencias e incluso la vivencia positiva de nuestro envejecimiento es calidad de vida; es el bienestar al que todos tenemos derecho, pero alcanzarlo dependerá de las condiciones de salud y financieras que sea capaz de desarrollar.

 

Escrito por Carlos Agudelo.