Mantener la calma: la habilidad más valorada hoy en el mundo laboral

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En el mundo de hoy, donde el tiempo es el recurso más escaso y el estrés o las alteraciones emocionales son cada vez más frecuentes, mantener la calma se ha convertido no solo en una habilidad que puede garantizarnos salud, sino que además es altamente demandada por las grandes empresas.

Los estados de ánimo pueden definir una buena o mala interacción, por ejemplo: si sostenemos una conversación con un estado anímico cargado y negativo, es bastante probable que no seamos capaces de escuchar y menos entender lo que el otro nos dice. Ya sabemos todo lo que puede perder el líder de un equipo que no sabe escuchar, o el vendedor que no sabe lo que es la empatía, con su cliente.

Por eso, mantener la calma es definitivamente una habilidad “deseada” por cualquiera que quiera comunicarse de manera efectiva, lograr objetivos individuales y colectivos, desarrollarse personal y profesionalmente. Las personas que saben controlar sus emociones ante cualquier situación estresante, se relacionan más fácilmente, tienen más posibilidades de entrar a una conversación y movilizar a otros en función de sus ideas.

De hecho, el motivo más común entre gerentes, líderes de equipos o profesionales para fracasar en el logro de los objetivos de un proyecto, es la incapacidad de controlar sus emociones en momentos álgidos. Una actitud de predisposición –a veces imperceptible para nosotros si estamos muy estresados- nos impide escuchar ideas valiosas, hacer una crítica constructiva y por tanto “liderar”.

3 preguntas que te harán sentirte mejor tras un mal día de trabajo

En Global Alliance siempre vamos a compartir ese contenido que nos ayude a ser cada día mejores personas y sobre todo, mejores en nuestros trabajos o negocios. Aquí les dejamos estas tres preguntas que recomiendan en el portal Ticbeat para dejar atrás un mal día.

1.- ¿Lo ocurrido hoy tendrá relevancia a largo plazo?

Puede que nada más levantarte te hayas derramado café por los pantalones, hayas pillado un atasco de camino al trabajo y tu jefe te haya echado la bronca por no tener listos unos informes a tiempo.

Nadie discute que esto sea un mal día, pero ¿realmente tiene efectos a largo plazo? Intenta relativizar y ver que tan solo se trata de un mal día, no una mala vida. No estamos diciendo que los problemas siempre tengan fácil solución, pero muchas veces se trata de algo puntual y no tan relevante.

2.- ¿Qué podría haber hecho para evitarlo?

En vez de arrepentirte de tus errores, pregúntate qué podrías haber hecho para que las cosas salieran de otra manera. Puede que no estuviera en tu mano evitarlo, por lo que puedes dejar de darle vueltas. En caso contrario, aprender la lección para la próxima vez te ayudará a quedarte tranquilo.

3.- ¿Qué ha ido bien hoy?

Seguro que si dejas la mentalidad negativa de lado por un momento podrás pensar en algunas cosas buenas que te hayan ocurrido. Por muy insignificantes que sean, apunta los sucesos positivos y dale algo de luz a tu día gris.

 

Fuente: Ticbeat